Stop a los excesos, la clave de la salud


Se acerca el buen tiempo, es el momento perfecto para ocuparte de ti y ponerte en forma. Primer paso: frenar los excesos de tabaco y alcohol y llevar una alimentación equilibrada.
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Stop a los excesos, la clave de la salud
© Thinkstock
Hace meses que dices que no es el momento adecuado. Pero hoy está decidido, te vas a poner manos a la obra. Objetivo: dejar de fumar, limitar el consumo de alcohol y adaptar la alimentación a tus necesidades, tanto morfológicas como energéticas.

Lo principal es la motivación

Dejar de fumar no es nada fácil, porque el cigarrillo nos crea varias dependencias. La primera a la nicotina, tu organismo se ha acostumbrado a recibirla. En segundo lugar, a un gesto: coger un cigarrillo es ocupar las manos. En tercer lugar, al control de las emociones: para algunos, el cigarrillo calma, para otros, estimula. 
El primer factor de éxito depende de tu motivación. Es lo que te empuja y te permite, si estás lo suficientemente motivada, dejar de fumar sola o con la ayuda de parches o de chicles de nicotina. También puedes recibir asistencia médica durante el proceso: tu médico de cabecera, el psicólogo o los dietistas. En algunos hospitales, los especialistas acompañan a la persona cuando deja de fumar. Otras técnicas (la acupuntura, auriculoterapia, terapia comportamental…) pueden ayudarte. Consúltalo con tu médico.

Conjuga el placer con la moderación

Aunque es un ingrediente frecuente de una buena velada entre amigos, no por ello el alcohol es menos nocivo para el organismo. Además de la dependencia que puede crear en algunas personas, también constituye la causa de algunas enfermedades graves: complicaciones cardiovasculares, digestivas y psicológicas (delirio, alucinaciones, violencia, etc.). Además, hay que tener cuidado con la cantidad de azúcar que contiene (1 gramo de alcohol = 7 Kcal). Así pues, consume de forma moderada.  

Tómate tu tiempo para desayunar tranquilamente

Última etapa: la alimentación. A continuación te presentamos algunas reglas sencillas de dietética. Tu alimentación debe componerse de entre un 50 a un 55% de glúcidos (pan, féculas, legumbres…), de un 30 a un 35% de lípidos (grasas) y de un 10 a un 15% de proteínas (carne, pescado, huevo, productos lácteos). El número de calorías que necesitas depende de la edad, del sexo y de la actividad física. El médico o un dietista pueden ayudarte a equilibrar tu alimentación.  
Haz tres comidas por día y en buenas condiciones: siéntate en un espacio tranquilo y templado. Tómate tu tiempo.
Evita picar entre comidas. No utilices demasiadas grasas cuando cocines y, por último, bebe mucha agua…
F. Noguès

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