Reflexion 29


Jean Cusset, ateo con excepción de la vez que escuchó el "Magnificat" de Bach, dio un nuevo sorbo a su martini -con dos aceitunas como siempre- y continuó:
- Dios, que expulsó del Paraíso al hombre y la mujer, no expulsó de él a los animales. Eso quiere decir que no han perdido su inocencia. Nosotros, en cambio, pervertimos la prístina animalidad que había en nosotros, y llegamos al aberrante extremo de llamar malo, bajo y sucio a lo que de animal hay en nosotros.

- Hemos enredado con mil absurdas confusiones la santa simplicidad de nuestro instinto -siguió diciendo Jean Cusset-. Alguna vez quizá, después de 20 siglos más de errores, y luego de una larga y penosa evolución espiritual, llegaremos de nuevo a ser otra vez tan puros y tan inocentes como los animales.

Así dijo Jean Cusset. Y dio el último sorbo a su martini. Con dos aceitunas, como siempre. Colaboración de Mario Pablo Vásquez de México, D.F.

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