El flúor, ¿tu aliado contra las caries?


Hasta los 12 años, el flúor “mineraliza” el esmalte de los dientes, haciéndolo más resistente a las caries. En cantidades excesivas, sin embargo, puede manchar la dentadura, de modo que es importante vigilar las dosis.
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El flúor, ¿tu aliado contra las caries?
© Thinkstock
Si las caries disminuyen, es gracias al flúor, que debe consumirse en función del tipo de agua que bebamos, la sal de mesa y el dentífrico que utilicemos y la propensión a las caries de cada uno.

Desiguales ante el riesgo de caries

Un 20% de los niños “concentra” lo esencial (80%) de las caries. Por eso no todos necesitan recibir suplementos de flúor. La transmisión de las bacterias que originan las caries (estreptococos) suele darse a través de la madre, normalmente cuando el bebé tiene entre 19 meses y 2 años y medio. Se recomienda que la primera consulta odontológica del bebé se haga entorno a la edad de un año, para que el especialista evalúe la propensión a las caries en función del historial de la familia y, sobre todo, de la madre. Si ésta tiene tendencia a desarrollar caries, el especialista le aconsejará cepillarse los dientes de manera regular, eliminar el exceso de bacterias mediante buches con clorhexidina, no chupar la cuchara del bebé y no dejar que el niño, al jugar, le meta los dedos en la boca.
Por otra parte, si los dientes del bebé están sujetos a picarse desde que aparecen, lo mejor es limpiarlos antes de acostarle con ayuda de un cepillo especial o de una compresa. No olvidemos que la leche y las bebidas dulces que el pequeño toma en el biberón antes de acostarse son disparadores de las caries.

Llevar la cuenta de cuánto flúor consumimos

Para evitar una fluorosis –una hipomineralización del esmalte dental como consecuencia de una ingesta excesiva de flúor–, los aportes deben de estar cuantificados. El agua mineral puede estar fluorada, lo mismo que la sal de mesa; y en cuanto al agua del grifo, su composición puede consultarse en el ayuntamiento.
Por reglamento, la dosis de flúor necesaria para evitar las caries es de 0,05 mg por día. De modo que si el agua mineral contiene más de 0,3 mg por litro no es necesario consumir más. Pero si la concentración es menor de 0,3 mg por litro, tal el caso de la mayoría de las aguas minerales embotelladas, un suplemento de flúor es conveniente, al menos en los niños de 0 a 2 años.
Entre los 2 y los 12 años, la prescripción de flúor debe hacerse en función de los hábitos alimenticios e higiénicos de la familia.

Consumir con moderación

A partir de los 12 años se termina el periodo de mineralización de los dientes de leche y de los permanentes, de modo que un suplemento, excepto el que se recibe a través del dentífrico o de la sal fluorada, ya no es necesario. Y un dato más: los suplementos de flúor durante el embarazo no modifican la dentición del bebé.
Los niños de entre 12 y 18 meses que reciben un cepillado con un dentífrico fluorado suelen tragarse una parte, por lo que ya reciben el aporte suficiente del mineral. Más tarde recibirán la dosis necesaria gracias a un cepillado regular dos veces al día.
Los suplementos de flúor suelen prescribirse únicamente a los niños con propensión a las caries cuando no tienen otro modo de consumirlo.

Dr. Blond

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