Decidirse a dejar de fumar


La primera vez que se fuma se suele experimentar mareo, náuseas, vómitos y otros efectos desagradables. Pero a pesar de la mala experiencia, lo más común es que se repita el intento y cada vez se fumen más cigarrillos al día. Esto se debe, en gran parte, a la aparición de una rápida tolerancia a los efectos más desagradables y, sin duda, a los efectos psicológicos positivos inducidos por la nicotina.
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Efectos de la nicotina

Decidirse a dejar de fumar
© Thinkstock
La nicotina es uno de los principales componentes del humo del cigarrillo y la responsable de la adicción al tabaco. Se trata de un potente estimulante que provoca la liberación de mensajeros químicos como adrenalina, dopamina y endorfina, los cuales causan los siguientes efectos:
Sensación de placer.
  • Aumento del rendimiento.
  • Mejora de la memoria.
  • Disminución del apetito.
  • Reducción de la ansiedad y alivio de la tensión.
  • Disminución del umbral para el dolor.
  • Facilitación de la concentración.
  • Mayor receptividad.
    En definitiva, los efectos agradables de la nicotina son parecidos a los conseguidos por las anfetaminas o la cocaína, pero menos intensos. Esta estimulación va seguida de depresión y fatiga, situación que conlleva al fumador a buscar más nicotina. Entonces se habla de dependencia psicológica.
    De esta forma, el organismo trata de mantener constante un determinado nivel de nicotina. Con el hábito de fumar, la nicotina se acumula en el cuerpo durante el día, persistiendo su concentración durante la noche. Por consiguiente, los fumadores de cigarrillos a diario están expuestos a los efectos de la nicotina las 24 horas del día. La nicotina absorbida al fumar cigarrillos o puros tarda sólo unos segundos en llegar al cerebro, pero no tiene un efecto directo en el cuerpo hasta pasada media hora.

    Nicotina y corticosterona. La tensión nerviosa y la ansiedad afectan la tolerancia a la nicotina y la dependencia a la misma. En condiciones normales, la tensión y la ansiedad provocan la liberación de una hormona llamada corticosterona. La corticosterona disminuye los efectos de la nicotina. Por consiguiente, cuando un fumador está tenso o ansioso tiende a fumar más para conseguir mayor cantidad de nicotina que contrarrestre el efecto de la corticosterona sobre ella.
    Es posible también que la tensión sea la causa directa de volver a fumar después de un período de haberlo dejado.

    Síndrome de abstinencia

    La dependencia física al tabaco se demuestra por la existencia de un síndrome de abstinencia al mismo.
    Es decir, la adicción a la nicotina produce síntomas de abstinencia cuando una persona trata de dejar de fumar.

    Durante las primeras veinticuatro horas aparece una fuerte conducta compulsiva para conseguir tabaco que se acompaña de los siguientes trastornos:
    • Irritabilidad.
    • Ansiedad.
    • Desasosiego.
    • Dificultad para concentrarse.
    • Dolor de cabeza.
    • Somnolencia o insomnio.
    • Aumento del apetito.
    • Trastornos gastrointestinales (como dolor abdominal o diarrea).
    Parte del síndrome de abstinencia perdura durante varias semanas (o incluso meses) y es el motivo de que muchas personas recaigan en su intento de abandonar el hábito de fumar. La tasa de recaída es mayor en las primeras semanas y se reduce mucho al cabo de tres meses. Sin embargo, los síntomas de abstinencia son menos graves en las personas que abandonan el hábito de fumar poco a poco que en quienes lo dejan de repente; por tanto, el abandono del tabaco se puede hacer de forma gradual.

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