Cuida la sonrisa de tu hijo


Tu hijo debe enfrentarse a un enemigo temible: la caries dental. Para evitar el dolor y los tratamientos costosos, lo mejor es prevenir. Con Doctissimo, descubre cómo cuidar la sonrisa de tu hijo.
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Cuida la sonrisa de tu hijo
© Thinkstock
Son muchos los factores que pueden contribuir a la aparición de las caries, pero no todos tienen la misma importancia. La herencia, pero sobre todo la higiene dental y la alimentación, son los principales.

Menos azúcar y más flúor

Gracias a algunos consejos alimenticios podrás prevenir la aparición de caries en tus hijos.
El azúcar es el mejor aliado de las caries, de modo que debes ser firme ante el deseo de tus hijos de comer bombones, caramelos, piruletas y demás golosinas que ponen en peligro el esmalte dental. Es mejor limitar la cantidad de dulces, sobre todo los que se comen a deshoras. Picar limita la función de tapón que tiene la saliva y aumenta la acidez que producen las bacterias en presencia de azúcares.
Las bebidas dulces también es mejor evitarlas, sobre todo antes de dormir. Además de su alta concentración de azúcar, este tipo de refrescos tienen una acidez que puede dañar el esmalte de los dientes.

¡Las bebidas light no son una excepción!

Debes asegurarte de que tu hijo recibe un aporte suficiente de flúor (gracias al dentífrico y a los alimentos). La cantidad de flúor necesaria debe establecerla el médico. Si vives en una región en la que el agua contiene más de 0,3 mg/l de flúor, los comprimidos o las gotas para la desfluorización no son necesarios. En las regiones con una concentración de flúor en el agua de menos de 0,3 mg/l, la dosis profiláctica recomendada es de 0,05 mg diarios, sin sobrepasar el 1 mg diario.
El segundo pilar de la prevención contra las caries es la higiene dental. Es importante que le enseñes a tu hijo a cepillarse los dientes después de cada comida y a utilizar el hilo dental. Para ayudarte, Doctissimo te propone algunas ideas.

¡Haz que cepillarse los dientes sea divertido!

¿A qué edad debe comenzarse el cepillado? ¿Quién cepilla? ¿Cómo? ¿Con qué material? ¿Y cómo hacer que los más pequeños adopten hábitos de higiene dental adecuados? Las respuestas a estas preguntas condicionan la buena salud dental de tus hijos.
El cepillado de los dientes debe comenzar a partir de la aparición de los primeros dientes, incluso antes. Al principio puede bastar con limpiar la boca del bebé con ayuda de una compresa húmeda, que eliminará las bacterias.
Para evitar que los niños vivan el cepillado como una obligación es importante convertirlo en algo divertido que implique a toda la familia. Esto hará que el niño quiera imitar a los adultos y que, en consecuencia, haga del juego un hábito natural. Un truco: a muchos niños les gustan los cepillos eléctricos, sobre todo los que tienen la forma de sus héroes favoritos.
Los más pequeños deben cepillarse los dientes únicamente por la noche; a partir de los 2 años el cepillado debe repetirse mañana y noche. Los niños mayores deben hacerlo tres veces por día.
En el caso de los niños de menos de 8 años, deben ser los padres quienes les cepillen los dientes. Los cepillos de dientes para los niños deben ser blandos y de cabeza pequeña, y el dentífrico, en el caso de los menores de 2 años, debe contener una concentración de flúor de 250 partes por millón (ppm), que aumentará a los 400-600 ppm entre los 2 y los 7 años. A partir de esa edad, el dentífrico debe contener entre 1000 y 1500 ppm de flúor.
Es importante que los niños vayan al dentista de manera regular. Si sólo los llevamos cuando tienen un problema, asociarán el consultorio con el dolor, lo que dificultará las consultas en el futuro. Las consultas odontológicas deben comenzar a partir de los 6 años y repetirse cada tres.
La salud dental de los niños depende de una buena higiene bucal, de modo que es importante que adopten los hábitos adecuados y que los llevemos con regularidad al dentista. ¡Así evitaremos los tratamientos complejos y costosos!

David Bême

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