Caries dental


La caries destruye los dientes: primero ataca el esmalte y después progresa hacia el interior. Puede prevenirse con una alimentación pobre en azúcar y un cepillado regular.
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Caries dental
© Thinkstock
Los dientes son órganos vivos que contienen nervios y vasos sanguíneos. En el centro de cada diente, se encuentra un tejido llamado pulpa. Cuando un diente está afectado por una caries, ésta empieza por atacar el esmalte (el tejido calcificado, de color blanco, que recubre la parte visible de los dientes) y después ataca la pulpa. El diente corre el riesgo de ser destruido completamente.

Síntomas

La caries empieza preferentemente en las zonas huecas, difíciles de limpiar. Primero destruye el esmalte y crea una cavidad. En este estadio, es indolora. Después progresa hacia el tejido que recubre la pulpa (dentina), agranda la cavidad y permite que las bacterias invadan la pulpa denudada en el centro del diente. Finalmente, se vuelve sensible al contacto con el frío y el calor, y después al contacto con el azúcar. Si no se trata adecuadamente, la caries da lugar a la destrucción del diente, se propaga a los dientes vecinos y puede llegar a infectar el hueso subyacente.

Causas

La caries se produce por la acción combinada de tres factores: la herencia (algunas personas tienen dientes más resistentes que otras), la alimentación rica en azúcares de absorción rápida (azúcar blanco, dulces o pasteles) y la sustancia llamada placa dental (rica en bacterias), que se forma espontáneamente 12 horas después de comer si no se cepillan los dientes.
El proceso de formación de una caries es el siguiente: las bacterias de la placa dental asimilan los azúcares de absorción rápida, proliferan y secretan un ácido que ataca al diente y da lugar a la formación de una cavidad.

Tratamiento

Depende del estadio en el que se descubre la caries:
Estadio inicial. La caries está limitada al esmalte. Es suficiente con practicar una cavidad limpia – utilizando una fresa– para prevenir la extensión de la infección. El fondo de la cavidad se rellena con una sustancia específica y, de esta forma, queda obturada: ya sea por una amalgama, mezcla de diferentes metales, o por un compuesto de material resinoso que imita el color del diente.

Estadio avanzado. La pulpa dentaria está afectada. Se procede a una limpieza de la caries (eliminación de todos los tejidos cariados), primero con una fresa y después con la ayuda de instrumentos que
permiten no lesionar la parte de la pulpa todavía sana.

Estadio muy avanzado. Hay que desvitalizar el diente, es decir, eliminar todos los tejidos vivos. Primero debe procederse a la limpieza y a la desinfección de los canales de cada raíz del diente; luego se obturan con la ayuda de una sustancia apropiada. A continuación, se rellena definitivamente el diente hasta la superficie con una sustancia metálica o con un compuesto de resina. Es importante tener presente que un diente desvitalizado es frágil y corre el riesgo de romperse.

Prevención

Según los estudios llevados a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la caries se considera actualmente como la tercera plaga mundial. Los dientes desempeñan un papel muy importante en la alimentación (permiten la masticación, que es la primera etapa de la digestión), pero también son importantes para emitir sonidos y desde el punto de vista estético, ya que sostienen los labios y las mejillas. Por lo tanto, es preciso cuidarlos bien. Existen varios medios para prevenir la caries. La placa dental debe eliminarse cada día mediante un cepillado minucioso después de cada comida, completado por el uso de hilo dental, que se hace pasar entre los dientes. La alimentación debe ser equilibrada y pobre en azúcares de absorción rápida (dulces, pasteles o bebidas azucaradas).
También puede intervenirse de forma precoz en la constitución de los dientes, reforzando el esmalte mediante la administración de flúor en el curso de los primeros 12 años de vida. Por otro lado, es aconsejable someterse a un control regular por parte del dentista o el médico estomatólogo, aproximadamente una vez al año. Durante esta visita, se examina la sensibilidad y la movilidad de cada diente y se detecta la presencia eventual de caries. A las personas cuyos dientes están cubiertos de sarro, lo que favorece la aparición de caries, se les aconseja una limpieza y, en ciertos casos, un tratamiento antibiótico.

Cepillado de los dientes

Es indispensable cepillarse los dientes cada día, después de cada comida.
El cepillado permite limpiar los dientes de restos alimentarios y eliminar la placa dental. Un buen cepillado debe durar alrededor de 3 minutos y debe ser más minucioso que enérgico. Se efectúa sobre todas las superficies de los dientes, con un movimiento rotatorio, desde la encía hacia el diente. Hay que cambiar regularmente el cepillo de dientes, que estará compuesto por un mango flexible y una cabeza de pequeño tamaño (para alcanzar las zonas de acceso difícil), provista de filamentos sintéticos flexibles.

El hilo dental

Los odontólogos recomiendan pasar un hilo de seda entre los dientes para ayudar a eliminar todos los restos alimentarios que quedan entre ellos. En ocasiones, el hilo dental puede sustituirse por unos cepillos muy finos llamados «cepillos interdentales». Su utilización aumenta enormemente la eficacia del cepillado dental en la prevención de la caries y de la enfermedad periodontal, también llamada gingivitis (inflamación de las encías).

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