Tener esperanza y actitud positiva



La actitud que tomas frente a los problemas o sucesos
que se te presentan cotidianamente es finalmente la que
determina la dimensión e importancia de los mismos.

Recuerda que hay dos formas de ver el vaso:
medio lleno y puedes alegrarte al observar la mitad
llena o puedes preocuparte por la mitad vacía.

Esto no es ni más ni menos que una cuestión de dos actitudes
antagónicas: la positiva y la negativa. Sin dejar de ser
realista o soñador, puedes transformarte en una persona
más positiva y creativa para vivir las circunstancias
de una manera menos traumática y más relajada.

Por eso, para dejar de ver todo negro y cultivar una
verdadera "actitud positiva", se han propuesto algunas
reglas de oro que si se siguen al pie de la letra, harán de
ti una nueva persona:

Relájate y respira profundo: Si algo te salió mal o te
sientes un poco depresivo, lo mejor que puedes hacer es
distenderte y concentrarte en la respiración.

Se ha comprobado que los métodos de relajación ayudan a
deshacerse de los pensamientos negativos, favorecen el
control de las emociones y purifican el cuerpo.

Haz lo que piensas: Si piensas una cosa y terminas
haciendo otra totalmente diferente, te sentirás inconforme
contigo mismo. Trata de evitar las conductas contradictorias,
sobre todo si no quieres que te invada un profundo
sentimiento de fracaso existencial.

Aprende a ver el lado positivo de las cosas: Debes
aprender que en la vida no todos los momentos son buenos,
hay algunos peores que otros e incluso algunos son indeseables.

La clave esta en aceptar los hechos que son irremediables sin
ningún tipo de frustración o enojo desmedido. Una reacción
emotiva descontrolada o negativa para afrontar un momento
duro en la vida es una clara muestra de debilidad y fracaso.

Al contrario, la serenidad, el autocontrol y la visión positiva
de las cosas son las mejores armas para enfrentar con éxito lo
que te toca vivir.

Evita las comparaciones: Para cultivar una actitud
positiva nada mejor que ser uno mismo. Tanto las comparaciones
como las idealizaciones de cómo deberías ser tú y de cómo
deberían ser las cosas, son muy perjudiciales para
tu salud mental y tu autoestima.

La frustración y la envidia que se genera al ver en otros lo que
uno quiere ser son pensamientos altamente negativos que debes
aprender a controlar para evitar sentirte deprimido.

Lo mejor es aceptarte tal cual eres y tratar de cambiar aquellas
cosas que te molestan de ti mismo, pero dejando de lado las
comparaciones, pues cada persona es única.

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