REFLEXIÓN DE AMOR - La noche y nosotros...


Ese tiempo ya estaba destinado para los dos.
aún sabiendo verdades y compromisos, demostramos lo que sentimos.
todo sucedió tan rápido, quizá no lo buscábamos pero se dio.

Entre la música, gente bailando y viviendo a su propio ritmo; nosotros iniciamos algo que parecía un sueño.

Al principio, actuamos como si eso fuera un juego, quizá, evitando los labios nuestras mejillas se rozaban, así pude oler tu pelo; perfectamente peinado. Tus manos buscaron las mías y rápidamente respondí de la misma forma. Volví a rozar tus mejillas, a oler tu pelo y ahora... no había nada en mi mente, sólo estabas tú.

Veía tus ojos en los míos y alrededor de nosotros el ambiente se hacía silencio, las luces, de colores, ya no existían para mi.

Toqué tus labios, pequeños, con los míos. Mis manos, una buscando tu mejilla y la otra buscando tu cintura, se presentaban para demostrarte que en ese instante nada era casualidad. Seguíamos ahí, sin separar los labios, sin dejar de experimentar algo que sabíamos que no era bueno; pero sabía que al hacerlo, sin palabras diría que significas algo para mí.

La respiración se hizo constante, el aire nos faltaba y tu me acariciabas. Lentamente nuestros labios se separaron. Fue nuestro beso y para mí, fue el inicio de esa pequeña noche.

Después de aquello... la música volvió a subir de tono y nosotros quedamos en silencio.

Volví a buscar tu boca y respondiste. Esta vez todo fue más intenso, jamás lo había sentido así.

La fiesta había terminado. Salimos de aquel lugar tomados de la mano, te abracé y tu a mí.

Caminamos para buscar un taxi pero ya no pasaba ninguno, decidimos caminar y fuimos por una calle de la cual no se su nombre. El tiempo corría más rápido de lo normal, se hacía tarde.

No quería dejar de abrazarte, ni dejar de platicar contigo, ni mucho menos dejar que te fueras; quería estar más tiempo a tu lado y lo logré.

Llegamos a un jardín, caminamos hacía un kiosco y en una de esas bancas nos sentamos a platicar otro rato más. no quería hablar pero te tuve confianza. Platicamos un poco de nosotros, un tanto de lo mío, de lo que haría después. Esa noche no pude decirte más, tenía temor a herirte. No quiero hacerlo.

Volvimos a lo mismo, y que bueno por que no lo olvidaré. Recuerdo lo que dijiste -"pensé que estaba soñando"- y continué diciendo que no era un sueño. Mientras lo dije pensé que si lo fuera me gustaría hacerlo realidad.

Al igual que tú, no imaginé estar contigo de esa forma. Se juntaron emociones en mí, estaba feliz.

Esa noche... había solo una estrella en el cielo, es la que más alumbra cuando aparecen más a su alrededor. Recordaré ese momento y lo que pasó detalle a detalle.

Estabas tan linda en aquel momento y si hubiese podido, detendría el tiempo o tal vez lo haría eterno como los días en que no te veo.

Pues bien ya era muy tarde, tenías que irte a casa, llegaba el momento de despedirnos y así pasó.

Ahora no se si reír cundo me acuerdo, no se si llorar, no se que hacer al sentirme tan impotente al no poder arreglar mi situación en ese momento.

Tal vez es el miedo, mi inseguridad o el temor a sufrir como tú, como yo, como me sucedió muchas de esas veces. No fue un sueño, ni una casualidad, no fue algo planeado quizá esa noche estaba reservada para los dos. Quizá esa estrella quería ser recordada por nuestras mentes o quizá es el inicio de otra historia nueva en nuestra vida. Otra historia...que jamás podré olvidar.



Colaboración de Richard Antonio Tenorio
México

No hay comentarios:

Publicar un comentario