Nunca te vallas sin decir Te Quiero



Nunca te vayas con cosas pendientes.
Nunca te vayas sin perdonar o sin pedir perdón.
Nunca te quedes con una palabra en la boca.
Nunca te quedes con una idea en el corazón.
Nunca te quedes a punto de hacer esa llamada.
Nunca te vayas sin escribir esa carta.

Nunca te vayas sin dar ese abrazo, esa caricia, ese beso o ese gesto de amor.
Nunca te vayas sin agradecer la sopa caliente, el techo seguro o la buena compañía. Nunca te vayas sin pedirle un deseo a una estrella.
Nunca te vayas sin soñar.

Nunca te vayas sin haber viajado horas enteras, para estar unos cuantos minutos con la persona que más quieres.
Nunca te vayas sin haber disfrutado una tarde lluviosa, una mañana soleada o una noche estrellada.
Nunca te vayas sin haber hecho locuras.
Nunca te vayas sin aprender de un niño.
Nunca te vayas sin haber percibido el aroma de una rosa.
Nunca te vayas sin dar una palabra de aliento.

Nunca te vayas sin haber regalado un dulce, un chocolate o una sonrisa a un desconocido.
Nunca te vayas sin haber compartido una taza de café con tu padre, madre y hermanos. Nunca te vayas sin haber entregado tu amor.
Nunca te vayas sin haber ayudado a alguien que lo necesitaba.

Nunca te vayas sin haber dicho lo que sentías.
Nunca te vayas sin ser lo que realmente querías ser
Nunca…nunca te vayas sin vivir al máximo.

Pero sobre todo, nunca te vayas de casa, nunca te
vayas de esta vida, sin decir: GRACIAS, sin decir: TE QUIERO.

Tal vez después, sea demasiado tarde.



Por David Montalvo 

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