La creación de un líder global


"La batalla de Waterloo se ganó en los campos de juego de Eton"   Duque de Wellington
"Mira por encima de tu hombro de vez en cuando para ver si alguien te sigue"   Henry Gilmer

En la actualidad, es sabido que las fronteras desaparecen cada vez más, las prácticas protectoras comerciales son cada vez menos aceptadas y los negocios son un juego que se desarrolla en el terreno internacional. Por esto es que las organizaciones globales necesitan otro tipo de líder para ser dirigidas: personas capaces de superar las barreras nacionales y culturales.
Pero las características de un líder global tal vez sean conocidas por todos nosotros. Existen publicadas más de setenta definiciones de liderazgo y en el idioma inglés hay más de 18.000 palabras que se utilizan para describir los diversos rasgos de un líder.
Las características más reconocidas por los expertos para un liderazgo eficaz son: conciencia de las cosas, energía, inteligencia, dominio, confianza en si mismo, actitud abierta a la novedad, estabilidad emocional y conocimientos relevantes sobre la tarea. Estas cualidades son aplicables a todos los líderes, globales o no, pero los líderes globales, cuentan con características específicas que complementan las anteriores.
Un líder global debe tener un sólido conocimiento de la situación política y socioeconómica internacional. Quienes dominan firmemente la historia cultural y económica de distintos países tienen más posibilidades de triunfar como líderes globales que los ejecutivos "cabeza en la arena" que no ven más allá de su propia empresa. Los altos ejecutivos trotamundos poseen un destacable conocimiento de la historia económica y cultural de los países en que están trabajando.
Segundo, los líderes globales necesitan poseer una doble dosis de sensibilidad interpersonal y transcultural.
Con la explosión de empresas del sector servicios, la sensibilidad interpersonal se ha hecho cada vez más importante. Pero con el surgimiento de la empresa global no basta con la sensibilidad intrapersonal. Es fundamental una auténtica afinidad por otras culturas, junto con una buena capacidad de observación y de escucha.
En resumen el líder global debe tener un sentido de la relatividad cultural. El líder debe comprender que no hay una sola forma de hacer las cosas.
Cada vez se ve más claramente que la integración y transferencia de prácticas de otras culturas produce un efecto sinergético.
Para triunfar es necesario razonar globalmente y actuar localmente. Personas como Carlo de Benedetti, de la empresa Olivetti y Percy Barnevik de ABB son buenos ejemplos de este nuevo líder. Han vivido en otras culturas, tienen gran sensibilidad hacia ellas y saben la forma de utilizar los puntos fuertes de cada una de esas culturas para su mejor provecho.
Otro factor es la necesidad de tener un sólido sentido de si mismo. Las personas que triunfan en el entorno global saben quienes son y conocen sus raíces. Por esto, pueden adaptarse a las nuevas situaciones o a las nuevas culturas sin perder su sentido de identidad.
Uno de los peligros de no tener una identidad estable, es el impulso por "volverse nativo" cuando van al extranjero. Una persona que actúa de esta manera es una especie de camaleón que deja de lado totalmente su herencia originaria.
Otra reacción que puede darse es la de pensar que la otra cultura puede destruir nuestro propio sentido de identidad cultural. Esta persona terminará aislada de ese entorno desconocido. Como suele ocurrirles a los ejecutivos japoneses que viven en el extranjero.
Los ejecutivos más eficaces son los que conservan el sentido de sus propias raíces culturales y, a la vez, adoptan prácticas de la otra cultura.
Otra capacidad del líder global, es el interés para hablar otro idioma. Pero muchos angloparlantes se niegan a hacer el esfuerzo de aprender el idioma de la cultura en la que viven. No deben olvidar que la esencia de una cultura queda reflejada en su idioma.
Existe siempre la discusión sobre si el líder nace o se hace, pero la mayoría de estos debates siempre llega a punto muerto.
La verdad probablemente estará en un punto medio. Los factores genéticos, tales como la fuerza fisiológica y el nivel de energía ayudan. Tener mala salud no será de ayuda, sin embargo el desarrollo de las capacidades de liderazgo a temprana edad es fundamental.
Depende claramente de la clase de educación que se recibe desde niño. La infancia es una etapa fundamental que pocas veces se trata en artículos sobre liderazgo. La facilidad con la que un niño trata con extraños depende de la seguridad del vínculo hijo-madre. Es a una edad muy temprana cuando se establecen los cimientos de la forma en que los adultos se enfrentarán a situaciones desconocidas.
Una de las ventajas que ayudan al líder global es haber tenido contacto con otras culturas desde muy joven. Los hijos de padres procedentes de culturas diferentes gozan de esa ventaja. Lo mismo puede decirse de los hijos de diplomáticos o de hijos de expatriados que crecen en una cultura extraña.
Ayudan también participar en programas de intercambio en otros países, desarrollando de esta manera el interés por otras culturas.
Cuando entrevisto a líderes globales y les pregunto donde aprendieron a liderar, me cuentan anécdotas de cuando tenían veintitantos o treinta años y fueron enviados a Argentina, Taiwán, Australia o Canadá para levantar una fábrica o reorganizar una oficina de ventas.
Por último, el líder global debe ser humilde. Es fácil sentirse endiosado cuando se viaja en primera clase y te reciben con un "Salve el Jefe" en varias partes del mundo. Sentido de la humildad, sentido de la humanidad y sentido del humor, son siempre características claves, del líder global.

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