Todo depende según nos comunicamos



Pedro, que no sabia lo que era el eco, se divertía en la montaña montado sobre un palo de escoba y en gritar:

-¡Arre! ¡Arre!  Inmediatamente oyo las mismas palabras en el bosque cercano. Creyendo que alguien se hubiera escondido, pregunto:

-¿Quien eres tu? La voz misteriosa repitió inmediatamente:
-¿Quien eres tu? Pedro, lleno de furor, grito entonces:
Tu eres un idiota. Enseguida la misteriosa voz repitió las mismas palabras.
 
Pedro monto en cólera y lanzo palabras cada vez mas injuriosas contra el desconocido que suponia escondido; pero el eco se las devolvía con la máxima fidelidad.
 
Pedro fue hacia donde creía le respondían, descubrir al insolente y vengarse de el, pero no encontró a nadie. Entonces marcho a su casa, y fue a consolarse con su mamá Cristina, quien le dijo:
 
- “Hijo, lo que has oído ha sido el eco de tus mismas palabras” .
- “Si tu hubieras dicho en alta voz una palabra afectuosa, la voz de que hablas te hubiera respondido también en términos afectuosos.” 

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