Huellas en el suelo



Había una vez un hombre que estaba recordando su vida. Recordaba cada momento, los tristes y los alegres. Y el hombre le dijo a Dios:

-Señor, estoy viendo mi vida y recuerdo que, cuando me encontraba alegre y feliz vi cuatro huellas en el suelo: dos tuyas y dos mías. Gracias, Señor, por estar conmigo en los mejores momentos de mi vida, porque así supe que tú todo lo haces bien. Tú me acompañaste y estabas a mi lado.

»Sin embargo - continuó el hombre con lágrimas en los ojos-, en los momentos que más he sufrido, los más solitarios y tristes de mi vida, los que más me pesaban, Señor, sólo he visto dos huellas en el suelo.

El Señor, sabio y misericordioso, le respondió:
-Hijo mío, sólo veías dos huellas en el suelo porque yo te llevaba en brazos.

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