El camino de siempre



Hoy quiero compartir con ustedes, un cuento que encontré y me pareció muy bello y aleccionador. Ahí va...

Había una vez un becerro que tuvo que atravesar un tupido bosque para volver a su pastura. Como era un animal irracional, abrió un sendero tortuoso, lleno de curvas, subidas y bajadas.
Al día siguiente, un perro pasó por allí y usó el sendero ya abierto para cruzar el bosque. Luego fue un carnero, jefe de un rebaño, que viendo el espacio abierto, hizo pasar a su manada por el sendero.

A partir de entonces, los hombres, comenzaron a usar el  nuevo sendero, entraban y salían, subían y bajaban, quejándose y maldiciendo lo engorroso del camino.  Pero nadie hacia nada para crear una nueva alternativa. Después de tanto uso, el sendero se convirtió en un amplio camino, donde los pobres animales de carga, eran obligados a recorrer en 3 horas, una distancia que podría haber sido hecha en 30 minutos, si no hubieran seguido el sendero abierto por un irracional becerro.

Pasaron muchos años, y el camino se convirtió en la calle principal de un poblado. Todos se quejaban del tránsito, porque era el peor posible.
El viejo y sabio bosque, se reía, al ver como los hombres tienen la tendencia a seguir como ciegos el camino que ya esta abierto, sin preguntarse nunca si esa es la mejor opción.

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