El peso de la cruz


Un joven, ya no daba más con sus problemas.
Cayó de rodillas, orando:
“Señor, no puedo seguir. Mi cruz es demasiado pesada”
El Señor, como siempre, acudió y le contestó:
“ Hijo mío, si no puedes llevar el peso de tu cruz, guárdala dentro de esa habitación. Después, abre esa otra puerta y escoge la cruz que tú quieras “.
El joven suspiró aliviado. “ Gracias, Señor ” dijo, e hizo lo que le había dicho.
Al entrar, vió muchas cruces, algunas tan grandes que no les podía ver la parte de arriba.
Después, vió una pequeña cruz apoyada a un extremo de la pared.
"Señor", susurró, "quisiera esa que está allá"
Y el señor contestó,
"Hijo mío, esa es la cruz que acabas de dejar"
Cuando los problemas de la vida nos parecen abrumadores, siempre es útil mirar a nuestro alrededor y ver las cosas con las que se enfrentan los demás.
Verás que debes considerarte más afortunado de lo que te imaginas.

4 comentarios:

  1. muy cierto!
    pasate por mi blog http://mofatedelarealidad.blogspot.com/

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  2. Cuanta verdad!!!Lastima que siempre nos sentimos tan omnipotentes que no llegamos a verlo hasta que es tarde.
    Cariños....

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  3. Holaa
    buenísima la reflexion,pero como se nos complica ponerla en practica.
    saludos

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